 |
|
Compartir las comidas en familia le brinda la oportunidad de ayudarle a su hijo a desarrollar una actitud positiva con respecto a la comida. También le permite a usted convertirse en un modelo de hábitos alimenticios saludables, asegurarse de que sus hijos consuman alimentos nutritivos, incluir nuevas comidas en la dieta diaria, establecer un horario fijo de comidas y aumentar sus posibilidades de contacto directo con cada uno de los miembros de su familia.
Éstos son algunos consejos para aprovechar al máximo las comidas compartidas en familia:
| • |
En vez de servirle un plato especial al niño que está excedido de peso, prepare comidas saludables que toda la familia pueda consumir. Esto generará un entorno alentador y positivo. |
| • |
Establezca horarios fijos para cada comida. Sin un horario, los niños tienden a consumir una mayor cantidad de refrigerios, y generalmente eligen aquellos que tienen mayor contenido de calorías. |
| • |
Cuando han sido planeadas, por lo general las comidas son más saludables. Por este motivo es bueno que planee los menús una semana a la vez. Lleve un registro de los menús que ha creado para que pueda remitirse a los mismos en el futuro cuando necesite ideas para esa comida saludable que tanto le gusta a su familia. |
| • |
Cualquier refrigerio debe consumirse por lo menos una hora antes de la comida. Dos o tres refrigerios por día son suficientes para la mayoría de los niños. En la página 9 encontrará sugerencias para preparar refrigerios saludables. |
| • |
Organícese de tal manera que la familia comparta por lo menos una comida al día. Si le resulta muy difícil reunir a todos para la cena, intente reunirlos, por ejemplo, para el desayuno. Intente designar una noche por semana como "la noche de cena en familia." |
| • |
Asegúrese de que las comidas o refrigerios se consuman en la cocina o comedor. Evite comer frente al televisor o a la computadora. |
Colabore con su hijo para que éste sea capaz de discernir cuándo siente hambre, es decir, cuándo su cuerpo realmente necesita recibir alimentos, y cuando está satisfecho.
| • |
No le restrinja la comida más allá de lo necesario. Esto puede generar preocupación en su hijo con respecto a la comida y hacer que se sienta castigado o rechazado. Cualquier dieta que restrinja el consumo de alimentos debe llevarse a cabo bajo el control de un profesional de la salud. |
| • |
No utilice la comida para premiar, consolar o castigar a su hijo. |
| • |
No fuerce a su hijo a comer todo lo que hay en su plato. |
| • |
Aliéntelo para que coma lentamente. Cuando comemos demasiado rápido, nuestro cuerpo piensa que necesita más comida para sentirse satisfecho. Esto se aplica tanto a jóvenes como a adultos. ¿Cómo se puede lograr que aquellos que comen muy rápido lo hagan un poco más despacio? Éstos son algunos consejos: |
|
| - |
Deje el tenedor sobre el plato entre cada bocado. |
 |
| - |
Trague un bocado antes de tomar el siguiente. |
| - |
Si su hijo quiere repetir, hágalo esperar cinco minutos para luego ver si todavía siente hambre. Asegúrese de que la segunda porción sea de la mitad del tamaño de la primera. |
| - |
Divida la comida de tal manera que se coma de a uno por vez cada plato que la compone. Comience con los alimentos bajos en calorías (frutas, vegetales, ensaladas) y luego pase a aquellos con un contenido calórico más alto (pan, pastas, carnes). |
|
 
|
 |